Una vez que los frentes de Asturias cayeron por completo el 21 de octubre de 1937, comenzó la ocupación de las ciudades, pueblos y aldeas por parte de los falangistas, guardias civiles, moros y militares. Con ellos llegaron las matanzas sistemáticas, los encarcelamientos masivos, de todos cuantos "pretendían un trabajo remunerado y una sociedad feliz". Asesinaban a mansalva, hasta el punto de que un suizo, testigo de las matanzas, que consiguió salir de Asturias, salió espantado de lo que había visto en el Oviedo fascista. Ya no eran las "sacas" y los disparos al amanecer o al atardecer o a cualquier hora -que todas les venían bien- , sino las procesiones de jovenzuelos "pelayos", inmaculadas "margaritas", falangistas de la Bandera de Oviedo y de la criminal Bandera de Valladolid (falangistas que se ensañaron en el concejo de Aller). Caminaban con los "reos" para ser agarrotados en el Campo de San Francisco. (Averigüe el lector en qué puntos se colocaban las sillas en que sentaban a los agarrotados).
Hay un punto de exageración en cuanto a "los cuarenta mil asesinados" que refiere La Vanguardia (para 1938), aunque a estas alturas estamos en condiciones de afirmar que ya pasan de 20.000 los asesinados en Asturias, y aún los historiadores estamos a la mitad de la investigación concejo a concejo. Por lo que toca a Aller hemos de decir que fueron asesinados más de 600 republicanos, y que en su conjunto fueron perseguidos de un modo u otro más de 2.500 (por hablar en números redondos). Y esto solamente en el concejo de Aller.
Si se eliminan los términos propagandísticos -como ocurre en toda guerra- merece la pena tomar nota de lo que se afirma en lo que se refiere al "aquelarre", el "auto de fe" medieval, con que realizaban aquellos asesinatos en garrote vil. Los primeros agarrotamientos se produjeron en Aller -los panaderos de Cuérigo-, y en Langreo -el fubolista Abelardo Carcedo-, en la plaza pública y ante los ojos de todos los enemigos (falangistas, caciques, guardias civiles, los curas y sus beatas) y de todos los vecinos a los que se les conminaba para que acudieran a aquel horrendo crimen. Esto ya no es propaganda, sino el hecho histórico, y eso es lo que se debe obtener en la lectura de este tremendo artículo de La Vanguardia.
Me dirijo a todos los hombres y mujeres de Aller que quieran aportar fotos, documentos, y MEMORIA, sobre los perseguidos por el fascismo.
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martes, 22 de marzo de 2011
martes, 1 de febrero de 2011
Un Capitán de la Guardia Civil: desertor y ladrón
Así lo declaran los plumillas de "La Nueva España". El relato de los falangistas asturianos sobre el "héroe" Reparaz es tan esclarecedora que no requiere muchos apuntes. De este modo eran esta "canalla" que se sumaron a la sublevación militar- fascsita el 17 de julio de 1936. De este sujeto hicieron alabanzas sin fin. Era asturiano, nacido en 1899, y ascendido a capitán con 29 años. Curiosamente tiene una trayectoria profesional semejante a la del "carnicero" Lisardo Doval ( viajes a Sudamérica y a Marruecos) del que fue su mano derecha en los crímenes que se realizaron después de Octubre de 1934 en Asturias (torturas y asesinatos de los mineros revolucionarios de los que quedaron impunes). La actuación de estos dos sujetos era tan escandalosa en Asturias que ambos quedaron suspendidos y pasaron a forzosos disponibles por el mismo Gobierno de Lerroux en 1935. Aún así la actuación del guardia civil Reparaz tendría tanta oscuridad que fue incluso juzgado en Consejo de Guerra por los suyos en 1941 (debido a los hechos de Pozoblanco y Adamuz donde se produjo una deblacle militar que causó 700 muertos a los franquistas), Cuando en 1944 volvió a Córdoba como como Jefe de la Guardia Civil los franquistas -los suyos- le obligaron a tomar la decisión de solicitar el retiro voluntario con el grado de Teniente Coronel.
Un desertor y un ladrón, que fue homenajeado como un héroe por la propaganda franquista, y repudiado incluso por los suyos por su incalificalble conducta. Una asturiano traidor y ladrón más, al que hay que colocar en el panteón donde tantos criminales deben figurar.
Un desertor y un ladrón, que fue homenajeado como un héroe por la propaganda franquista, y repudiado incluso por los suyos por su incalificalble conducta. Una asturiano traidor y ladrón más, al que hay que colocar en el panteón donde tantos criminales deben figurar.
sábado, 15 de enero de 2011
Requisitos para ser Maestro de Escuela en la España Fascista
A partir de Octubre de 1937, cuando cayeron verticalmente todos los frentes militares republicanos y el fascismo ocupó Asturias, la vida cotidiana cambió de un modo radical.
Los criterios para la selección de los maestros de escuela y personal docente pasó a ser controlado por el cuerpo de la Guardia Civil, el Párroco del pueblo, el Alclade fascista, y el Servicio de Información de Falange. La Policía Municipal tenía un papel importante puesto que dotados de toda la autoridad que se puede imaginar, elaboraban informes, fichas policiales de todos y cada uno de los vecinos. Estas fichas eran guardadas celosamente en las oficinas municipales. En las parroquias deben estar aún las copias de los informes de los curas párrocos. En las oficinas de la Falange se fichaba -en un triple trabajo de investigación- a todo el mundo y a su descendencia.
(De todos estos documentos "policiales" y "sagrados" no queda rastro alguno en los pueblos y municipios, salvo que por fortuna se hayan olvidado de su destrucción a partir de 1977).
Exponemos aquí una serie de circunstancias referidas a maestros (de los que hemos eliminado sus apellidos con el fin de que nadie pueda vilipendiarlos), con las muy variadas "razones" de los fascistas para denegarles el ejercicio de su profesión.
Los criterios para la selección de los maestros de escuela y personal docente pasó a ser controlado por el cuerpo de la Guardia Civil, el Párroco del pueblo, el Alclade fascista, y el Servicio de Información de Falange. La Policía Municipal tenía un papel importante puesto que dotados de toda la autoridad que se puede imaginar, elaboraban informes, fichas policiales de todos y cada uno de los vecinos. Estas fichas eran guardadas celosamente en las oficinas municipales. En las parroquias deben estar aún las copias de los informes de los curas párrocos. En las oficinas de la Falange se fichaba -en un triple trabajo de investigación- a todo el mundo y a su descendencia.
(De todos estos documentos "policiales" y "sagrados" no queda rastro alguno en los pueblos y municipios, salvo que por fortuna se hayan olvidado de su destrucción a partir de 1977).
Exponemos aquí una serie de circunstancias referidas a maestros (de los que hemos eliminado sus apellidos con el fin de que nadie pueda vilipendiarlos), con las muy variadas "razones" de los fascistas para denegarles el ejercicio de su profesión.
domingo, 5 de diciembre de 2010
Por qué fueron fusilados los guardias civiles golpistas
He de decir que no todos los miembros de la Guardia Civil fueron traidores al Gobierno legítimo de la República y, al margen su ideología -que de todo había-, de la Constitución y de la legalidad republicana. Muchos de ellos padecieron el horror de los Consejos de Guerra o de un "paseo" nocturno conducidos y asesinados por sus propios compañeros de armas y uniforme. Bastantes de estos leales guardias civiles ofrecieron su lealtad a la República y a la causa democrática, que es la causa del pueblo.
No todos fueron así. La mayoría de los guardias civiles en Asturias se comportaron como traidores y se sumaron a la traición de Aranda en Oviedo. Esto es lo que hicieron los guardias civiles que partieron desde Mieres en tren el 19 de julio hacia Oviedo entre aplausos de la población creyendo que eran defensores de la República. Entre estos traidores se encontraba el Teniente de la GC de Moreda, Valero, a quien la prensa fascista ("La Nueva España") lo ensalza y eleva a la categoría de héroe "nacional". No tuvieron igual suerte los traidores en la cuenca del Nalón -La Felguera, Sama, Ciaño, El Entrego, Sotrondio, Laviana- a quienes no dejaron salir hacia Oviedo para sumarse a la sublevación. Si fuera poco que pretendían sumarse a los golpistas, ocasionaron muertes disparando desde los cuarteles en los que se encontraban. Cuando se acabaron las municiones se rindieron, eso sí, después de provocar el mayor daño posible. Fueron entregados a los Comités que aplicaron el Código de Justicia Militar, y condenados a muerte. La formalidad de que hubiera un "oficial" del Ejército en el Tribunal fue salvada por la presencia de un comandante de la Milicia republicana, con grado de oficial, como fue el caso de Silvino Morán Fueyo, y oficiales del Batallón 241. Los guardias civiles fueron trasladados a Moreda (92) desde la cuenca del Nalón y fusilados tres meses después de la sublevación militar. Tanto tiempo entre los hechos criminales de los guardias civiles y su ejecución indica que no fue un "acto" en caliente, sino autorizado por las máximas instancias del Gobierno del Frente Popular en Asturias.
No todos fueron así. La mayoría de los guardias civiles en Asturias se comportaron como traidores y se sumaron a la traición de Aranda en Oviedo. Esto es lo que hicieron los guardias civiles que partieron desde Mieres en tren el 19 de julio hacia Oviedo entre aplausos de la población creyendo que eran defensores de la República. Entre estos traidores se encontraba el Teniente de la GC de Moreda, Valero, a quien la prensa fascista ("La Nueva España") lo ensalza y eleva a la categoría de héroe "nacional". No tuvieron igual suerte los traidores en la cuenca del Nalón -La Felguera, Sama, Ciaño, El Entrego, Sotrondio, Laviana- a quienes no dejaron salir hacia Oviedo para sumarse a la sublevación. Si fuera poco que pretendían sumarse a los golpistas, ocasionaron muertes disparando desde los cuarteles en los que se encontraban. Cuando se acabaron las municiones se rindieron, eso sí, después de provocar el mayor daño posible. Fueron entregados a los Comités que aplicaron el Código de Justicia Militar, y condenados a muerte. La formalidad de que hubiera un "oficial" del Ejército en el Tribunal fue salvada por la presencia de un comandante de la Milicia republicana, con grado de oficial, como fue el caso de Silvino Morán Fueyo, y oficiales del Batallón 241. Los guardias civiles fueron trasladados a Moreda (92) desde la cuenca del Nalón y fusilados tres meses después de la sublevación militar. Tanto tiempo entre los hechos criminales de los guardias civiles y su ejecución indica que no fue un "acto" en caliente, sino autorizado por las máximas instancias del Gobierno del Frente Popular en Asturias.
martes, 23 de noviembre de 2010
La Guardia Civil enemigo número 1 de la clase obrera
El 15 de diciembre de 1921 los mineros tuvieron que ir a la huelga porque las pretensiones de los patronos eran excesivas. Conchabados con el Gobierno su máxima era que los mineros trabajaran más y cobraran menos, de ese modo se podría salir de la crisis en la que se encontraban. La bicoca de la exportación de mineral de carbón durante la I Guerra Mundial se les había acabado y ahora tocaba para ellos recoger menos beneficios. El problema para estos patronos era que querían la misma cuenta de resultados que en años anteriores, como ya no había clientes para el mineral, y la exportación había caído en picado, decidieron que mantener la tasa de beneficios había que reducir gastos en el capítulo de personal. Es decir, reducir salarios e incrementar horas de trabajo. Ante esta situación los mineros de las cuencas mineras, Aller, Caudal, y Nalón fueron a la huelga. Los empresarios y el Gobierno no quisieron entrar en razón. En junio de 1922 -seis meses después, ¡¡¡seis meses de huelga!!!- todavía la huelga está en pleno auge. Los mineros no ceden, los patronos tampoco. El hambre se extiende por las cuencas. Los hijos de los mineros son repartidos entre las familias de Avilés, Gijón y cuantos lugares pudieran acogerlos. En Caborana fueron acogidos decenas de niños procedentes de la cuenca del Nalón. Las gentes humildes usaban el carbón como fuente de energía: para cocinar, para calentar la casa.... El carbón era un bien necesario tan importante como el pan. Los mineros buscaron un modo de burlar el cierre de las minas de los grandes patronos de la minería, y comenzaron a sacar carbón de las "chaminas" (chamizos) y lo repartían en mulos por los pueblos. De este modo se iba sosteniendo mejor que peor la vida doméstica y cotidiana. Enterados los Guardias Civiles de que los mineros repartían carbón de esta manera procedieron a perseguir a los mineros y a los que acarreaban el carbón. Se pretendía que obligados por la necesidad los mineros entraran a trabajar.
La Guardia Civil siempre actuó al servicio de la clase patronal, de los ricos, en Andalucía y en Asturias, persiguió hasta el asesinato a los obreros -aplicando la "ley de fugas"-, eran, en definitiva enemigos de la clase obrera (como si ellos procedieran de otra clase diferente, pero actuaban como perros agradecidos al amo que les diera unas migajas y les saludara cuando los veía con su tricornio. (La Hullera (SHE) en Aller les pagaba a los números de la Guardia Civil 2 pesetas diarias como plus por su buenos servicios).
Sabedores de que los mineros estaban buscando una salida a sus necesidades, y que se repartía carbón desde las "Chaminas" persiguen de modo inmisericorde a quienes hacen tal labor, pues de otro modo los mineros -con poco se conforman- podían aguantar meses de huelga, cuando la patronal pretendía rendirlos por el hambre. ¿Quién es a la postre el guardián de los intereses de la patronal?: la Guardia Civil.
La Guardia Civil siempre actuó al servicio de la clase patronal, de los ricos, en Andalucía y en Asturias, persiguió hasta el asesinato a los obreros -aplicando la "ley de fugas"-, eran, en definitiva enemigos de la clase obrera (como si ellos procedieran de otra clase diferente, pero actuaban como perros agradecidos al amo que les diera unas migajas y les saludara cuando los veía con su tricornio. (La Hullera (SHE) en Aller les pagaba a los números de la Guardia Civil 2 pesetas diarias como plus por su buenos servicios).
Sabedores de que los mineros estaban buscando una salida a sus necesidades, y que se repartía carbón desde las "Chaminas" persiguen de modo inmisericorde a quienes hacen tal labor, pues de otro modo los mineros -con poco se conforman- podían aguantar meses de huelga, cuando la patronal pretendía rendirlos por el hambre. ¿Quién es a la postre el guardián de los intereses de la patronal?: la Guardia Civil.
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