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miércoles, 9 de marzo de 2011

La legitimidad del Gobierno republicano para reprimir a terroristas

La sublevación militar fascista dio al traste con las estructuras institucionales, pues la sublevación armada y terrorista de Aranda y Caballero, así como de la Guardia Civil y militares en Gijón (Simancas); los actos terroristas el mismo sábado 18 de julio en el Concejo de Aller, donde una docena de falangistas -entre los que estaba un maestro de Pola de Lena- subieron hasta Pelúgano donde se encontraron con la familia "Rivotas" que repelieron el ataque terrorista; la carencia de fuerza pública dado que se habían sublevado y estaban con Aranda en Oviedo; la deserción de los concejales de derechas, aunque no todos; la preventiva acción contra los terroristas de Acción Popular, JAP, y FE de las JONS, impuso la creación de Comités Locales en cada pueblo, todos ellos coordinados por el Comité del Frente Popular de Aller donde se hallaban los partidos democráticos  (que habían ganado las elecciones de Febrero de 1936). La represión de "derechistas" (monárquicos de Renovación Española, Falangistas, Requetés, cedistas, etc) que conspiraban abierta o subrepticiamente contra el régimen constitucional, o que  habían abandonado sus domicilios para unirse a las tropas de los facciosos en León, obligó al Gobierno Constitucional a dictar normas legales -ratificadas todas ellas en la Cortes de Valencia- para impedir que los bienes de los cómplices con la sublevación militar sirvieran a la causa de los facciosos.
El Gobierno Constitucional institucionalizó la presidencia del Comité del Frente Popular en Asturias, nombrando un Gobernador General para Asturias y León, a quien se le concedieron -como en la actualidad- poderes suficientes en determinadas materias, entre ellas el orden público y el gobierno de los concejos.
La legitimidad de las normas legales del Comité Provincial del Frente Popular -así como de los Alcaldes- venía dada por las urnas el 16  de febrero de 1936. (Quienes carecían de toda legitimidad eran los militares y los terroristas que los acompañaban en sus acciones criminales)
En cada Concejo se creó un COMITÉ DE DEFENSA DE LA REPÚBLICA DEMOCRATICA Y CONSTITUCIONAL, cuyas atribuciones las fijó en su momento el Gobierno de la República y ratificadas por el Gobernador General de la República para Asturias y León.
El Boletín Oficial en su edición del 15 de octubre de 1936 (Gijón) deja muy claro cuáles son las medidas que se han de de tomar en determinados asuntos de la vida cotidiana, y en cuanto a las incautaciones a los facciosos -establecidas por el Gobierno de la República- añade, sin ambages, las terribles sanciones que recaerían sobre quienes vulneraran las normas.

viernes, 14 de enero de 2011

El diario "Avance" y el por qué la guerra

Em el primer editorial del diario "Avance" se explican las causas de una guerra entre el fascismo -gobierno terrorista de clase, N. Poulanztas- y la clase obrera. Recomendamos que los asturianos de todos los concejos accedan a la lectura de este periódico, y se puede hacer en casa, usando la herramienta de internet a través de la dirección  http://hemeroteca.gijon.es/

Rechazamos la visión fantasmal y mentirosa de que fue una guerra fraticida. Fue una guerra de clases, en que se ventilaban los intereses de la clase capitalista internacional y de la clase obrera internacional y la defensa de un sistema democrático a través del cual ventilar las diferencias a través del voto de millones de personas.
La derecha  había perdido las elecciones del 16 de febrero de 1936, y muy posiblemente no las hubiera ganado -aquella derecha fascista- nunca. Testimonios hay miembros de aquella derecha retrógrada y católica que con todo desparpajo proclamaban que "hay que sublevarse con las armas en las manos".



La primera parte del editorial afirma sin ambages que el golpe estaba previsto y era conocido. Era un secreto a voces, secreto del que sólo se desconocía la hora en que comenzarían a disparar y asesinar a mansalva, donde el general Romerales en el Norte de África pagaría su lealtad como militar con un “juicio” ignominioso e infame que le llevaría ante el pelotón de ejecución. Los traidores usaban el Derecho como arma contra los que respetaban el Derecho y las leyes.


La segunda, que el Gobierno no se atrevió a colocar a clase obrera y sus aliados al frente, y que el propio Gobierno no tuvo valentía suficiente para encarcelar y juzgar a los conspiradores antes de que se levantaran en armas. Se dejó hacer creyendo que aquello de julio era una “sanjurjada” más, ignorando que la correlación de fuerzas en Europa (Italia, Alemania) ya habían cambiado respecto a agosto de 1932. El Gobierno actuó temeroso entre dos fuerzas que le superaban, y que superaba a la parte del bloque de clases “republicano” más medroso y asustadizo, tal como corresponde a la pequeña y mediana burguesía cuando asume el poder político. Las clases fundamentales estaban al margen del Poder y del Gobierno, y era evidente que resolverían su dominación en las trincheras. Quisieron negociar con los golpistas, y Martínez Barrio quiso nombrar al “masón” y “republicano” Aranda como Ministro de la Guerra.

No era confusionismo, ignorancia, era sencillamente un deseo de pactar con la parte –aparentemente – más blanda y negociadora. El “tendero” siempre quiere salvar el mostrador, aunque pierda la mercancía, y eso es lo que hizo la otra parte de la pequeña y mediana burguesía, colocarse al lado del gran capital y de los terratenientes. Ellos serían los contribuyentes económicos según iban avanzando las tropas fascistas, y en el caso de Asturias también los pequeños propietarios ganaderos y campesinos. En un lado los obreros –mineros y metalúrgicos y otros oficios- y en el otro los pequeños, medianos y grandes comerciantes junto con unos capitalistas que no hicieron más que acumular riqueza y plusvalía a los largo de los años, sumándoles los negociantes, estraperlistas, bandidos, banqueros, industriales.

lunes, 3 de enero de 2011

Los banqueros de Asturias dan dinero para regalarle una casa al traidor Aranda

Los banqueros de Asturias dan dinero para regalarle una casa al traidor Aranda -coronel o general- en agosto de 1938. Es evidente que los poderes económicos -los banqueros de la región- estaban agradecidos al "traidor", pues había conseguido que Asturias no fuera un emporio "republicano" y hubiera capaz de destruir la potencia de fuego y la combatividad de los mineros y trabajadores asturianos. La clase dominante -banqueros, industriales y propietarios - unidos a una pequeña y mediana burguesía pueblerina y de escasas luces -"no veían más allá del rabo de la vaca"- y los obreros fanatizados por la Iglesia Católica - como ejemplo el Sindicato del Marqués de Comillas en Aller y Mieres-  agradecían a su modo tanta heroicidad al traidor Aranda  y sus compinches.
No fue este el único caso en que se regalan casas a uno traidores. También tenemos el caso del Pazo de Meirás para el adocenado generalito Francisco Franco, que bajo el subterfugio de la suscripción popular se le entrega en propiedad. Todo se tomaba en propiedad una vez que los fascistas entraban en los concejos. Y así también los falangistas de "medio pelo" en cada pueblo se apropiaban -robaban- las casas y los prados de los que habían perdido la guerra, de los "rojos" republicanos. (Mirad alrededor y veréis que hay quien tiene propiedades de los republicanos sin haber pagado una sola peseta).
Lo que importa de esta nota es el favor, la gracia, de los banqueros de Asturias a Aranda, y la gracia de los gallegos a Franco, y así en otros muchos lugares. No les bastaba con ganar un sueldo como funcionarios -que ya no eran- sino que pretendían que les agasajaran con una casita aquí y acullá.