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martes, 23 de noviembre de 2010

La Guardia Civil enemigo número 1 de la clase obrera

El 15 de diciembre de 1921 los mineros tuvieron que ir a la huelga porque las pretensiones de los patronos eran excesivas. Conchabados con el Gobierno su máxima era que los mineros trabajaran más y cobraran menos, de ese modo se podría salir de la crisis en la que se encontraban. La bicoca de la exportación de mineral de carbón durante la I Guerra Mundial se les había acabado y ahora tocaba para ellos recoger menos beneficios. El problema para estos patronos era que querían la misma cuenta de resultados que en años anteriores, como ya no había clientes para el mineral, y la exportación había caído en picado, decidieron que mantener la tasa de beneficios había que reducir gastos en el capítulo de personal. Es decir, reducir salarios e incrementar horas de trabajo. Ante esta situación los mineros de las cuencas mineras, Aller, Caudal, y Nalón fueron a la huelga. Los empresarios y el Gobierno no quisieron entrar en razón. En junio de 1922 -seis meses después, ¡¡¡seis meses de huelga!!!- todavía la huelga está en pleno auge. Los mineros no ceden, los patronos tampoco. El hambre se extiende por las cuencas. Los hijos de los mineros son repartidos entre las familias de Avilés, Gijón y cuantos lugares pudieran acogerlos. En Caborana fueron acogidos decenas de niños procedentes de la cuenca del Nalón. Las gentes humildes usaban el carbón como fuente de energía: para cocinar, para calentar la casa.... El carbón era un bien necesario tan importante como el pan. Los mineros buscaron un modo de burlar el cierre de las minas de los grandes patronos  de la minería, y comenzaron a sacar carbón de las "chaminas" (chamizos) y lo repartían en mulos por los pueblos. De este modo se iba sosteniendo mejor que peor la vida doméstica y cotidiana. Enterados los Guardias Civiles de que los mineros repartían carbón de esta manera procedieron a perseguir a los mineros y a los que acarreaban el carbón. Se pretendía que obligados por la necesidad los mineros entraran a trabajar.
La Guardia Civil siempre actuó al servicio de la clase patronal, de los ricos, en Andalucía y en Asturias, persiguió hasta el asesinato a los obreros -aplicando la "ley de fugas"-, eran, en definitiva enemigos de la clase obrera (como si ellos procedieran de otra clase diferente, pero actuaban como perros agradecidos al amo que les diera unas migajas y les saludara cuando los veía con su tricornio. (La Hullera (SHE) en Aller les pagaba a los números de la Guardia Civil 2 pesetas diarias como plus por su buenos servicios).
Sabedores de que los mineros estaban buscando una salida a sus necesidades, y que se repartía carbón desde las "Chaminas" persiguen de modo inmisericorde a quienes hacen tal labor, pues de otro modo los mineros -con poco se conforman- podían aguantar meses de huelga, cuando la patronal pretendía rendirlos por el hambre. ¿Quién es a la postre el guardián de los intereses de la patronal?:  la Guardia Civil.

José Calleja Ordíz, dirigente obrero en Aller

José Calleja nació en Villamanín en 1894 y murió a los 34 años en Fontún-Villamanín, a donde había ido a  recuperarse, el 18 de julio de 1928, después de una larga enfermedad (tuberculosis) que fue minando su vida durante ocho años. Estaba casado con Amadora Ochoa -hija de Manuel Ochoa- y hermana de José Ochoa "El Ferraor". Tuvo cinco hijos (Luis, Antonio, Elena, Estaban y José), los que por sus relaciones con la familia Ochoa militaron en la CNT-FAI, siguiendo de este modo la línea radical de su padre José Calleja, quien no dudó en sumarse a los terceristas en 1921, y ser el referente comunista en el Concejo de Aller y en las cuencas del Caudal y del Nalón, en donde dio multitud de conferencias y mítines a pesar de su quebrantada salud. Se une con otros al SUM (Sindicato Único Minero), que se integraría orgánicamente en la CNT, pero que siempre mantuvo su ideología comunista, aunque desde que era el Delegado Regional de Aller en el Sindicato Minero Asturiano (socialista) pretendía la unidad sindical con la CNT, en contra de los planteamientos de Manuel Llaneza -tan aficionado a pactar con la patronal minera y después con el dictador Primo de Rivera-, y aunque no lo logró fue capaz de organizar el Partido Comunista y el SUM que llegaron a tener una gran influencia en las cuencas mineras.
Su intachable conducta, su corrección ideológica, su honradez -en suma- le impidió colocarse en las estructuras burocráticas del SMA y ser un "sindicalero" más, viviendo de la organización sindical. No aceptó prebenda alguna, ni favores, y desde el momento de la escisión y separación del SMA tiene que vivir de un modo muy humilde. Nada le impide continuar con su actividad política y organizativa -a pesar de la escasez de recursos económicos y de la agravada enfermedad que padecía- y hasta los últimos momentos -aquellos en que escribe a su amigo antes de marchar a Villamanín: "Soy para pocos días, me muero"- estuvo en todos los mítines y conferencias que le requerían, escribía artículos para la prensa obrera y para El Noroeste, y fue incansable defensor del indulto para José María Viñuela, obrero de Turón condenado a muerte y trocada la pena en cadena perpetua.
Sus enemigos del Partido Socialista  y del SMA (Sindicato Minero Asturiano) no lo dejaron tranquilo ni en un solo momento, tampoco sus enemigos de clase, y unos y otros laboraban por minar el prestigio de este dirigente comunista e incorruptible, hasta el extremo que en un semanario obrero publicado en Oviedo decían de´él: "¡Ese! ¡Ese!, que su cuerpo ya se asemeja al estiércol, ¡¡que le esperan ya los gusanos!!. No hagáis caso de él".
Rechazó cuando la crisis del SMA en el año 1921 (en que se pidieron responsabilidades a Manuel Llaneza y los miembros del Comité Ejecutivo) la Secretaría General del Sindicato Minero (con carácter provisional), haciendo causa común con los defenestrados dirigentes socialistas, aun habiendo estado en la cárcel durante ese tiempo y carente de responsabilidad alguna. Su lealtad orgánica iba más allá de lo imaginable. Aunque desde nuestro punto de vista aquello -que le honra- fue un error político y sindical, pues se hubiera acabado con la carrera política de sujetos como Belarmino Tomás, Manuel Llaneza y González Peña (todos ellos con una trayectoria posterior bien conocida).
Sus amigos-dirigentes comunistas de Aller- José García, Manuel Calvo y José Naveira estaban en el momento de su muerte. También su suegro Manuel Ochoa. Y a su entierro no acudieron miembros del partido socialista, pero acudieron personas que -aun lejanas a su ideología- le respetaban como dirigente obrero, entre otros el que había sido Alcalde de Aller Benjamín Bernardo, José Sela, Alfredo Castañón y José María Bernardo.
José Calleja Ordiz merece un estudio detenido de su biografía, muy extensa aún a pesar de la muerte a los 34 años. Y también como señala esta nota de "El Noroeste" :"Los obreros mineros de Asturias deben mucho a Calleja. Calleja sacrificó su vida para darla toda a la causa de los trabajadores, y los trabajadores asturianos serían indignos de que Calleja hubiera hecho eso por ellos si en estos instantes solemnes de su desaparición, no lo recordasen con emoción y gratitud".
Vivía puerta con puerta con la "Ferrería" de José Ochoa sita en el mismo solar de la Cafetería "Teyka" en Moreda. Corresponde a los trabajadores alleranos resaltar de algún modo la existencia de este dirigente obrero.

lunes, 22 de noviembre de 2010

La huelga de la minería en 1922

Los mineros de las cuencas del Caudal y del Nalón se pusieron en huelga con una simple reclamación: "ni un céntimo menos, ni un minuto más". Pretendía la Patronal minera que ante la "crisis económica" los mineros cobraran menos y trabajaran más. El salario medio del exterior y del interior en las minas era de 8,50 ptas/día, y el número jornales 25 al mes. Y la jornada de siete horas de bocamina a bocamina.
Con la excusa de que la crisis llega a todos, y que los trabajadores tienen que "sacrificarse", la patronal  propuso al Gobierno que se bajaran los salarios y se incrementara la jornada laboral.
(Hace poco tiempo el Jefe de la patronal CEOE, octubre de 2010, 90 años después de aquellos hechos, dijo: "la crisis se resuelve trabajando más y cobrando menos").
Los mineros hicieron cuentas de lo que suponía mantener una familia de cinco miembros (y pocos eran) -pues las familias numerosas de más cuatro y cinco hijos abundaban- y resultaba que los gastos diarios sumaban 10,15 pesetas (2,03 pesetas/persona), con lo que el problema se agravaba cuando el número de hijos era superior, pues el minero seguía cobrando lo mismo para repartir entre más. De ahí que se viviera una pobreza extrema en muchas familias. Los datos los elaboraron Manuel Llaneza y Belarmino Tomás por el Sindicato Minero como "Informe de la Comisión Obrera" para que lo tuviera en cuenta el Gobierno. Pero aún así resultaba raquítico y pobre, y a pesar de ese raquitismo reivindicativo, la Patronal seguía en sus trece: "más jornada y menos salario".