domingo, 28 de noviembre de 2010

En Cabañaquinta se dictó esta Sentencia de Muerte, el Ayuntamiento debe pedir su nulidad al Tribunal Supremo

El 9 de diciembre de 1937 se dictó esta sentencia de muerte contra los panaderos de Cuérigo. Al día siguiente a las 10 de la mañana comenzaron a agarrotar a Valentín, Dionisio y Senén.
Transcribimos el acta de la Sentencia para que se vea en qué términos redactaron los fascistas los cargos contra los hermanos de Cuérigo. Manuscrita, redactada a toda prisa el mismo día 10 de diciembre –se aprecia en el tiempo verbal usado en la Diligencia-, sin firma de nadie, sin que figuren quién era el tribunal juzgador, aunque sí figure que el nº 3 Permanente de Asturias. Es tanta la prisa, y la chapuza jurídica que se les condena por artículos que nada tienen que ver con los cargos (art. 277 y párrafo segundo del 178 del CJM), cuando debieran de haber sido por los Arts. 237 y párrafo segundo del Art. 238 del CJM. De ello se deduce jurídicamente que el juicio –si le diéramos legitimidad alguna a los juzgadores- sería nulo, por tanto, la sentencia nula de toda nulidad. Pero a los fascistas ¿qué les importaba esa nimiedad? El redactor de "La Nueva España" en su reseña sobre el Consejo de Guerra llega a decir que “de este Consejo de Guerra, tan sensacional, salimos convencidos de que la Justicia de la España Nacionalsindicalista caería inexorable sobre los culpables”. No carece de razón este plumilla, desde luego “sensacional” lo es en todos sus extremos, incluidos los artículos del CJM que se les aplica.



[Art 237 y 238 Adhesión y Rebelión Militar: Art. 237. Son reos del delito de rebelión militar los que se alcen en armas contra la constitución del Estado, contra el Rey, los Cuerpos Legisladores o el Gobierno legítimo (ya no había monarquía); Art. 238. Los reos de rebelión militar serán castigados: 1º) Con la pena de muerte el Jefe de la rebelión y el de mayor empleo militar].Art. 240. La sedición y auxilio para cometer la rebelión militar. Art. 241. La conspiración para el delito de rebelión. Los de "traición" y "sedición" respectivamente en los artículos 225, en relación al 222 caso 5º, y 248, en relación al 243, el de traición, por haber sido ejecutado sin solución de continuidad y obedeciendo a una sola intención delictiva. El delito de traición se contiene en los artículos 222 a 227 del Código de Justicia Militar. Es curioso aplicaron los artículos 237 y 238 a quienes formaban parte de los comités revolucionarios creados en cada población o estar al servicio del mismo participando en los hechos denunciados que ocurrieron contra las personas de derechas.

Auxilio a la Rebelión el 240, aquí se incluyeron a quienes formaban parte de los Comités en los pueblos para defenderse del ataque de los fascistas. Y a sí mismo a quienes “excitaban a la rebelión” por el hecho de propagar las ideas democráticas, y contarías a las ideas fascistas que imponía en el ejército de Franco. Muchas mujeres y hombres cuya actividad se cifró en defender las ideas democráticas padecieron la implacable “Justicia de Franco”].

Diga alguien dónde están los artículos por los que condenaron a garrote a los panaderos de Cuérigo el 277 y el 178.2 del CJM. [Artículo 178: «El militar tiene derecho a la libertad de expresión, pero necesitará autorización previa para su ejercicio cuando trate cuestiones que pudieran perjudicar a la debida protección de la seguridad nacional o utilice datos que sólo pueda conocer por razón de su destino o cargo en las Fuerzas Armadas”. El Artículo 277 del CJM de 1890 “castiga con prisión correccional al militar que no reprimiera en el acto y con la energía necesaria cualquier delito militar”]. La chapuza jurídica era de tamaño mayúsculo; con las prisas y la incompetencia del “piquete de verdugos”, en que se convirtieron los Tribunales franquistas, habían condenado –ni más ni menos- a “Garrote Vil” con unos artículos del CJM que tipificaban conductas referidas a militares –ninguno de los tres hermanos lo eran, si acaso Senén que fue Teniente del Ejército Republicano- pero que en el mayor de los supuestos sería objeto de “prisión correccional”, jamás de la pena muerte. Si ya de por sí los Tribunales franquistas era ilegales, el hecho de que condenaran por estos artículos debe llevar al Tribunal Supremo a revocar la misma y restablecer el Derecho. (Esto debiera hacerlo el Ayuntamiento de Aller hoy mismo sin dilación alguna, pues tiene interés legítimo en la defensa de sus vecinos). Mientras eso no se produzca debemos considerar que este Alto Tribunal es cómplice de los crímenes del franquismo por omisión de su deber de restablecer el Derecho. ¿Dónde estaba el abogado defensor de los panaderos de Cuérigo, para decirle al “piquete de verdugos” que no podían utilizar los artículos que citan en la sentencia? El abogado –que no lo era- no figura en la causa, y en el supuesto de que hubiera alguien defendiendo a los panaderos, era un sujeto cualquiera designado por el “piquete” (el Tribunal) sin conocimiento alguno de las leyes procesales y un ignorante en materia penal.

El Tribunal, dado que era el Permanente Nº 3 de Asturias (creados por decreto 191 de 23/1/1937) estaba compuesto por un Comandante (Presidente) y 3 vocales ponentes (Tenientes). La fase pública acababa con una pregunta obligada, pues en caso de no hacerse sería causa de nulidad del juicio “¿tiene algo más que añadir o manifestar?”. En su afán de que pareciera un Tribunal, y no lo que era, una mera representación teatral, con toda seguridad que les hicieron a los panaderos de Cuérigo tal pregunta. Dónde consta la respuesta, pues ninguno era parco en palabras ni carecían de argumentos, muchos menos Valentín García, acostumbrado como estaba a lidiar en los foros públicos y defender la causa de los trabajadores. Para impedir la posibilidad de recurso al Alto Tribunal de Justicia Militar, el juicio de se cataloga como sumarísimo por el procedimiento de urgencia, una vulneración del derecho de defensa y de revisión de la sentencia (la segunda instancia). El defensor de los panaderos era –obligatoriamente- un militar, no un letrado, ignorante del procedimiento y de los conocimientos básicos del Derecho. Desconocedor de todo en la representación teatral, con toda seguridad que les hicieron a los panaderos de Cuérigo tal pregunta. Dónde consta la respuesta, pues ninguno era parco en palabras ni carecían de argumentos, muchos menos Valentín García, acostumbrado como estaba a lidiar en los foros públicos y defender la causa de los trabajadores. Para impedir la posibilidad de recurso al Alto Tribunal de Justicia Militar, el juicio se cataloga como sumarísimo por el procedimiento de urgencia, una vulneración del derecho de defensa y de revisión de la sentencia (la segunda instancia). El defensor de los panaderos era –obligatoriamente- un militar, no un letrado, ignorante del procedimiento y de los conocimientos básicos del Derecho. Desconocedor del derecho procesal no advertirá defectos de forma ni cuantas tropelías cometa el Tribunal, más aún porque además de ignorante era un subordinado. Se anulan las garantías procesales, que es lo mismo que decir que el Tribunal hace lo que le viene en gana, siendo el Presidente del Tribunal quien decida quien habla, y lo que está dispuesto a escuchar. La denegación de pruebas en contra de la acusación. La imposibilidad de una defensa que se mantuviera dentro de los límites procesales. “Al carajo las formalidades”, solía decir el Comandante, “aquí estamos para condenar a estos criminales”. Se enteraba con antelación de la sentencia que se dictaría, y eso lo sabía el ignorante militar que actuaba como defensor, que se limitaría en todas las ocasiones a pedir “la pena inmediatamente inferior”, siempre que había una condena a muerte. Conocía el sumario instruido con tres horas de antelación, o en el mismo juicio oral. Como señala el jurista y fiscal Miguel Gutiérrez Carbonell “Fijos bien, resulta increíble pero es cierto. Tres horas para buscar pruebas, proponerlas, estudiar la causa, calificar y preparar el informe. Cuando se está ventilando la pena de muerte o treinta años de reclusión”. La inseguridad jurídica es un hecho palpable por cuanto las “leyes”- si así se pueden tildar a las normas de un Dictador- se modificaban a capricho, se estableció la retroactividad de la pena sancionadora, la arbitrariedad y la discrecionalidad en el ámbito penal/militar y en el administrativo, el libre arbitrio judicial que permitía al Tribunal determinar lo que considerase más adecuado a sus intereses político-militares. La instrucción es inquisitorial (el Instructor practica las pruebas y finalizada la instrucción redacta una Auto resumen para el Tribunal), el sumario es secreto y en el mismo no interviene el defensor (que tiene conocimiento de lo instruido en el mismo acto del juicio o poco antes). De este modo no es extraño que los hermanos de Cuérigo se sintieran abrumados, “hundidos” dice el plumilla, no por los crímenes que no habían cometido, sino por la imposibilidad de defenderse de tales acusaciones. El Instructor realiza las funciones del Tribunal juzgador con lo que la imparcialidad es inexistente.
El Ayuntamiento de Aller debe iniciar de inmediato las actuaciones pertinentes para que se anule tal brutalidad jurídica. Llamo la atención de las personas sensatas que rigen ese concejo. No puede admitirse tanta iniquidad para nuestra tierra durante tanto tiempo.

viernes, 26 de noviembre de 2010

Los caciques de Aller se llamaban a sí mismos “fuerzas vivas”

(Quizás con este expresivo título querían dar a entender que todo lo demás eran “fuerzas muertas”. No deseamos hacer juegos de palabras, pero la Historia los dejó vivos durante el fascismo).

En junio de 1928 con el fin de asegurar el dominio del marqués de Comillas en el coto de Aller, y ante la pérdidas de influencia en la clase obrera, dado el combate que libraba en el Sindicato Único Minero (de tendencia comunista), las personas de derechas de toda la vida, decidieron crear un Comité De Defensa Hullero bajo el patrocinio de la SHE (Hullera Española).
El SOMA se había entregado en los brazos de Primo de Rivera, pactando directamente Manuel Llaneza con el dictador, y fue por ello el único sindicato a quien se le permitió actividad sindical. Los demás eran perseguidos sin contemplaciones. Todos los partidos y sindicatos estaban ilegalizados salvo el Partido Socialista y la UGT (el SOMA en Asturias).
No les bastaba con esto a los caciques de Aller y bajo la Alcaldía de José Hevia, que había conseguido con otros echar de la alcaldía al reformista Benjamín Bernardo (persona que no tuvo empacho en acudir al entierro del dirigente comunista José Calleja en Villamanín), constituyeron una Junta de Defensa o Comité de Defensa Hullera (que ambos nombres adoptan), para que hubiera un solo discurso de derecha fascista y corporativa, y nadie desde sentimientos “humanitarios” se apartase ni un ápice de lo que eran los intereses básicos del caciquismo allerano.
Las asociaciones que conforman el Comité de Defensa son variadas, desde la Cruz Roja –dominada por la derecha- hasta los Humanitarios. Todos ellos tuvieron un papel relevante durante la dictadura franquista, siendo los soportes sociales del fascismo allerano. El Sindicato de Labradores de El Pino (núcleo básico de los falangistas en los años posteriores con sujetos como Manuel de Lillo), el Sindicato Católico de Moreda (con otro falangista “camisa nueva” Vicente Madera, pero de trayectoria intachable para el fascismo), el Sindicato de Labradores de Nembra (dominados por el clericalismo, y luego venero de falangistas).

Los Humanitarios de Moreda siempre apostaron al caballo ganador de las derechas más recalcitrantes y reaccionarias a lo largo de su historia, jamás se sumaron a actos de solidaridad con la “clase obrera” – ni en la Huelga de 1917, ni en la huelga de 1922-, ni condenando los crímenes que se cometieron contra los trabajadores el 11 de abril de 1920, ni los apaleamientos de dirigentes obreros como Francisco Rodríguez, José Calleja, José Pérez…. Tampoco en la represión brutal que se cernió sobre los mineros en Octubre de 1934, y mucho menos durante el franquismo, siendo colaboradores necesarios del falangismo en Caborana y Moreda desde 1938.
Los representantes del caciquismo lideran este Comité de Defensa Hullero en Aller: Francisco Díaz Faes, Manuel González Fidalgo, Maximino Villa Llaneza, Antonio Barettino, Carlos Álvarez, otorgándose el pomposo título de la “fuerzas vivas” de Aller. Cuando los militares fascistas se sublevaron en julio de 1936 estos individuos conspiraban para que implantara el régimen militar y "acabar de una vez por todas con la anti-España". Tuvieron, los que estuvieron en la reunión, distinta suerte, y quienes consiguieron superar la fase del Gobierno del Frente Popular durante los 15 meses de julio de 1936 a octubre 1937 -huyendo a León con sus camaradas fascistas- volvieron para hacer de Aller un infierno de sangre y represión social.

jueves, 25 de noviembre de 2010

Los moros en el Concejo de Aller

Los moros formaban parte del Ejército español y estaban encuadrados en los Tabores de Regulares, donde los oficiales mayoritariamente eran cristianos. También hubo oficiales moros, uno de los más conocidos por su instinto criminal fue Mizian que llegó al grado de General concedido por otro de su misma laya.
Llegaron a Asturias para sofocar la Revolución de 1934, y entraban a saco, asesinando y robando. Fueron los primeros en entrar en Oviedo, y la carnicería, violaciones, robos, que se produjeron en las dos horas que les daban los "honorables" oficiales del Ejército español, causaba espanto. Tanto era así que el pacto entre Ochoa y Belarmino Tomás consistió -entre otros puntos sin relevancia- en que los moros no entraran los primeros en los pueblos de las cuencas mineras. Estuvieron durante meses en Asturias, y volvieron de nuevo para combatir al lado de Franco y sus compinches.
Fueron la fuerza de choque, murieron a miles, pues se contabiliza un total cercano a los 180.000 moros en el Ejército franquista durante los tres años de enfrentamiento militar. Llegaron a los bordes de Asturias desde León, y desde occidente, también era la carne de cañón en las batallas decisivas del Oriente asturiano en el mes de septiembre y octubre de 1937. Sabían los moros que batallar contra las tropas republicanas asturianas -los mineros- no era cosa de coser y cantar, y temían a la muerte. Los oficiales franquistas los lanzaban en cabeza para tomar una posición, y en el supuesto de que se negaran o caminaran demasiado lentamente había órdenes de disparar desde su retaguardia. De ese modo no tenían más salida que correr hacia la muerte. Y este fue el destino decenas de miles de moros a los que se les engañaba con un salario escaso y bollo de pan en África para su familia.
A partir de finales de octubre de 1937 los moros llegaron al Concejo de Aller, y de este sitio no marcharon hasta el año 1951. Todos recuerdan -entre los mayores- dónde estaban situados los cuarteles de los moros, desde Caborana a Cabañaquinta. Había orden de alojar en casas particulares a los que no cabían en los cuarteles -pues eran necesarios para persecución y "caza" de los fugados y guerrilleros que había en los montes de Aller. Las casas elegidas eran las de las mujeres viudas de rojos, o de fugados, o de desparecidos. Esta situación era indignante -el moro tenía derecho a cocina y habitación- y demasiado humillante para la mujer que tuviera alojado a semejante energúmeno. Más aún cuando se convertía en el punto de mira de las beatas y falangistas y eran la comidilla del pueblo: "No tiene marido, pero tiene un moro metido en casa". Además de los crímenes y violaciones que se produjeron (aún se recuerda el crimen de -Sara- una mujer que regentaba un negocio en Vega, a la cual degollaron sin piedad después de haberse ensañado con ella). Así durante 14 años, hasta 1951.

martes, 23 de noviembre de 2010

La Guardia Civil enemigo número 1 de la clase obrera

El 15 de diciembre de 1921 los mineros tuvieron que ir a la huelga porque las pretensiones de los patronos eran excesivas. Conchabados con el Gobierno su máxima era que los mineros trabajaran más y cobraran menos, de ese modo se podría salir de la crisis en la que se encontraban. La bicoca de la exportación de mineral de carbón durante la I Guerra Mundial se les había acabado y ahora tocaba para ellos recoger menos beneficios. El problema para estos patronos era que querían la misma cuenta de resultados que en años anteriores, como ya no había clientes para el mineral, y la exportación había caído en picado, decidieron que mantener la tasa de beneficios había que reducir gastos en el capítulo de personal. Es decir, reducir salarios e incrementar horas de trabajo. Ante esta situación los mineros de las cuencas mineras, Aller, Caudal, y Nalón fueron a la huelga. Los empresarios y el Gobierno no quisieron entrar en razón. En junio de 1922 -seis meses después, ¡¡¡seis meses de huelga!!!- todavía la huelga está en pleno auge. Los mineros no ceden, los patronos tampoco. El hambre se extiende por las cuencas. Los hijos de los mineros son repartidos entre las familias de Avilés, Gijón y cuantos lugares pudieran acogerlos. En Caborana fueron acogidos decenas de niños procedentes de la cuenca del Nalón. Las gentes humildes usaban el carbón como fuente de energía: para cocinar, para calentar la casa.... El carbón era un bien necesario tan importante como el pan. Los mineros buscaron un modo de burlar el cierre de las minas de los grandes patronos  de la minería, y comenzaron a sacar carbón de las "chaminas" (chamizos) y lo repartían en mulos por los pueblos. De este modo se iba sosteniendo mejor que peor la vida doméstica y cotidiana. Enterados los Guardias Civiles de que los mineros repartían carbón de esta manera procedieron a perseguir a los mineros y a los que acarreaban el carbón. Se pretendía que obligados por la necesidad los mineros entraran a trabajar.
La Guardia Civil siempre actuó al servicio de la clase patronal, de los ricos, en Andalucía y en Asturias, persiguió hasta el asesinato a los obreros -aplicando la "ley de fugas"-, eran, en definitiva enemigos de la clase obrera (como si ellos procedieran de otra clase diferente, pero actuaban como perros agradecidos al amo que les diera unas migajas y les saludara cuando los veía con su tricornio. (La Hullera (SHE) en Aller les pagaba a los números de la Guardia Civil 2 pesetas diarias como plus por su buenos servicios).
Sabedores de que los mineros estaban buscando una salida a sus necesidades, y que se repartía carbón desde las "Chaminas" persiguen de modo inmisericorde a quienes hacen tal labor, pues de otro modo los mineros -con poco se conforman- podían aguantar meses de huelga, cuando la patronal pretendía rendirlos por el hambre. ¿Quién es a la postre el guardián de los intereses de la patronal?:  la Guardia Civil.

José Calleja Ordíz, dirigente obrero en Aller

José Calleja nació en Villamanín en 1894 y murió a los 34 años en Fontún-Villamanín, a donde había ido a  recuperarse, el 18 de julio de 1928, después de una larga enfermedad (tuberculosis) que fue minando su vida durante ocho años. Estaba casado con Amadora Ochoa -hija de Manuel Ochoa- y hermana de José Ochoa "El Ferraor". Tuvo cinco hijos (Luis, Antonio, Elena, Estaban y José), los que por sus relaciones con la familia Ochoa militaron en la CNT-FAI, siguiendo de este modo la línea radical de su padre José Calleja, quien no dudó en sumarse a los terceristas en 1921, y ser el referente comunista en el Concejo de Aller y en las cuencas del Caudal y del Nalón, en donde dio multitud de conferencias y mítines a pesar de su quebrantada salud. Se une con otros al SUM (Sindicato Único Minero), que se integraría orgánicamente en la CNT, pero que siempre mantuvo su ideología comunista, aunque desde que era el Delegado Regional de Aller en el Sindicato Minero Asturiano (socialista) pretendía la unidad sindical con la CNT, en contra de los planteamientos de Manuel Llaneza -tan aficionado a pactar con la patronal minera y después con el dictador Primo de Rivera-, y aunque no lo logró fue capaz de organizar el Partido Comunista y el SUM que llegaron a tener una gran influencia en las cuencas mineras.
Su intachable conducta, su corrección ideológica, su honradez -en suma- le impidió colocarse en las estructuras burocráticas del SMA y ser un "sindicalero" más, viviendo de la organización sindical. No aceptó prebenda alguna, ni favores, y desde el momento de la escisión y separación del SMA tiene que vivir de un modo muy humilde. Nada le impide continuar con su actividad política y organizativa -a pesar de la escasez de recursos económicos y de la agravada enfermedad que padecía- y hasta los últimos momentos -aquellos en que escribe a su amigo antes de marchar a Villamanín: "Soy para pocos días, me muero"- estuvo en todos los mítines y conferencias que le requerían, escribía artículos para la prensa obrera y para El Noroeste, y fue incansable defensor del indulto para José María Viñuela, obrero de Turón condenado a muerte y trocada la pena en cadena perpetua.
Sus enemigos del Partido Socialista  y del SMA (Sindicato Minero Asturiano) no lo dejaron tranquilo ni en un solo momento, tampoco sus enemigos de clase, y unos y otros laboraban por minar el prestigio de este dirigente comunista e incorruptible, hasta el extremo que en un semanario obrero publicado en Oviedo decían de´él: "¡Ese! ¡Ese!, que su cuerpo ya se asemeja al estiércol, ¡¡que le esperan ya los gusanos!!. No hagáis caso de él".
Rechazó cuando la crisis del SMA en el año 1921 (en que se pidieron responsabilidades a Manuel Llaneza y los miembros del Comité Ejecutivo) la Secretaría General del Sindicato Minero (con carácter provisional), haciendo causa común con los defenestrados dirigentes socialistas, aun habiendo estado en la cárcel durante ese tiempo y carente de responsabilidad alguna. Su lealtad orgánica iba más allá de lo imaginable. Aunque desde nuestro punto de vista aquello -que le honra- fue un error político y sindical, pues se hubiera acabado con la carrera política de sujetos como Belarmino Tomás, Manuel Llaneza y González Peña (todos ellos con una trayectoria posterior bien conocida).
Sus amigos-dirigentes comunistas de Aller- José García, Manuel Calvo y José Naveira estaban en el momento de su muerte. También su suegro Manuel Ochoa. Y a su entierro no acudieron miembros del partido socialista, pero acudieron personas que -aun lejanas a su ideología- le respetaban como dirigente obrero, entre otros el que había sido Alcalde de Aller Benjamín Bernardo, José Sela, Alfredo Castañón y José María Bernardo.
José Calleja Ordiz merece un estudio detenido de su biografía, muy extensa aún a pesar de la muerte a los 34 años. Y también como señala esta nota de "El Noroeste" :"Los obreros mineros de Asturias deben mucho a Calleja. Calleja sacrificó su vida para darla toda a la causa de los trabajadores, y los trabajadores asturianos serían indignos de que Calleja hubiera hecho eso por ellos si en estos instantes solemnes de su desaparición, no lo recordasen con emoción y gratitud".
Vivía puerta con puerta con la "Ferrería" de José Ochoa sita en el mismo solar de la Cafetería "Teyka" en Moreda. Corresponde a los trabajadores alleranos resaltar de algún modo la existencia de este dirigente obrero.

lunes, 22 de noviembre de 2010

La huelga de la minería en 1922

Los mineros de las cuencas del Caudal y del Nalón se pusieron en huelga con una simple reclamación: "ni un céntimo menos, ni un minuto más". Pretendía la Patronal minera que ante la "crisis económica" los mineros cobraran menos y trabajaran más. El salario medio del exterior y del interior en las minas era de 8,50 ptas/día, y el número jornales 25 al mes. Y la jornada de siete horas de bocamina a bocamina.
Con la excusa de que la crisis llega a todos, y que los trabajadores tienen que "sacrificarse", la patronal  propuso al Gobierno que se bajaran los salarios y se incrementara la jornada laboral.
(Hace poco tiempo el Jefe de la patronal CEOE, octubre de 2010, 90 años después de aquellos hechos, dijo: "la crisis se resuelve trabajando más y cobrando menos").
Los mineros hicieron cuentas de lo que suponía mantener una familia de cinco miembros (y pocos eran) -pues las familias numerosas de más cuatro y cinco hijos abundaban- y resultaba que los gastos diarios sumaban 10,15 pesetas (2,03 pesetas/persona), con lo que el problema se agravaba cuando el número de hijos era superior, pues el minero seguía cobrando lo mismo para repartir entre más. De ahí que se viviera una pobreza extrema en muchas familias. Los datos los elaboraron Manuel Llaneza y Belarmino Tomás por el Sindicato Minero como "Informe de la Comisión Obrera" para que lo tuviera en cuenta el Gobierno. Pero aún así resultaba raquítico y pobre, y a pesar de ese raquitismo reivindicativo, la Patronal seguía en sus trece: "más jornada y menos salario".

domingo, 21 de noviembre de 2010

Nembra, un valle con muchos pueblos y una juventud revolucionaria

En enero de 1932 se celebró en Nembra un acto público convocado por los jóvenes revolucionarios del Valle del Río Negro. Acudieron jóvenes -y menos jóvenes- de los pueblos del valle, y se hicieron estas fotos que salieron publicadas en una revista socialista en el año 1932.
No eran pocos, y aquí están unos cuantos. También quienes se encargaron del acto, y que pondría los pelos de punta los católicos de Nembra, pues no en vano el cura Genaro, el cura benedictino Santos Fernández, venían haciendo propaganda del "ideal católico" hasta el extremo que del Valle salieron infinidad de curas.
Importa a este autor que alguien identifique a estas personas, pues no cabe duda que algunas de ellas fueron asesinadas por los fascistas cinco años después (los cinco de Huertomuro, Rodríguez Lobo, y ahí están algunos de ellos).

jueves, 18 de noviembre de 2010

La represión de los curas de Aller llegaba a los bailes

En el nacional-catolicismo la represión llegaba a cualquier manifestación pública, incluidos los bailes. Tanta era la represión en el concejo de Aller -Ramón Campal, el que tiene una calle a su nombre en Cabañaquinta, vigilaba a las parejas desde los balcones que daban a la plaza, para luego afearles su conducta poco cristiana en público- que el mismísimo Gobenardor Civil franquista en julio de 1941 le dirige oficio al alcalde de Aller informándole de que autorizó dos bailes "al aire libre" en Collanzo. El Cura de Collanzo, Pablo Gutiérrez Zapico, se manifestaba en contra de tales bailes, por considerarlos contrario a la moral católica, y el Gobernador -que suponía que los jóvenes fueran al baile y se divirtieran en aquella inmensa mazmorra que que era Aller, que era España- autorizó los mismos.
la contestación del Gobernador  Civil es desabrida, pues considera que respetando los  preceptos morales y católicos, nada se puede oponer a que se celebren tales bailes. No era de  esa opinión el cura de Collanzo, tampoco el alcalde Fascista de Aller, por eso tiene que dirigirse a ellos en los términos en los que lo hace.
El Gobernador Civil de la provincia era fascista, pero no era tonto. Sabía que se estaban cometiendo todo tipo de tropelías y abusos sexuales con las mujeres que estaban en el "entorno" de los rojos, y que había una gran hipocresía en lo que a materia sexual se refería, empezando por los propios curas. ¿A qué venía, pues, la prohibición que pretendía el cura de Collanzo -Pablo Gutiérrez-  de que se no celebraran bailes al aire libre?

Sello por la Patria

El régimen franquista tuvo varios y múltiples mecanismos para sacar el dinero a los españoles. Cuestaciones de todo tipo para el Auxilio Social, Día del Plato Único, Subsidio Pro-Combatiente, Aguinaldo del Soldado, Aguinaldo de la División Azul, el Sello por la Patria..... Un sin fin de tasas que los españoles bajo su vara de mando tenían que pagar, y a las que no se podían negar, puessrían multados y perseguidos. En el Concejo Aller una vez que entraron los fascistas implantaron todos estos tributos y sacaron el dinero de todo el mundo, ricos y pobres. Eran impuestos directos, por tanto no existía progresividada alguna -el que más tiene más paga- sino que pagaban desde la barra de pan al coche de lujo.
En el caso del Sello por la Patria, una familia que consumía  pan por valor de una peseta pagaría  10 céntimos diarios (30 días de pan 300 céntimos, tres pesetas). Sin embargo quien pagaba de golpe 100 pesetas pagaría 100 céntimos (una peseta). Quien comprara un coche por 500 pesetas pagaría (1 peseta); quien comprara pan todos los días por el mismo valor al final pagaría cinco veces más (5 pesetas). Nadie protestaba, quien lo hiciera sabía el destino que podía tener (una multa, la cárcel, o la cuneta).
La buena gente -muy buena gente- de derechas del Concejo no protestaron por que no les parecía excesivo que a los trabajadores, y a las personas humildes, los arruinaran aún más con todas estas exacciones económicas. Al fin y al cabo ellos pagaban de golpe -de cien en cien pesetas- y los gravámenes recaían sobre otros, sobre los que carecían de dinero o de crédito. Y era la inmensa mayoría de la población de Aller.





"El Socialista Allerano"

En mayo de 1919 los socialistas alleranos fundaron un periódico quincenal. Entre los fundadores estaban Florentino Rodíguez Palacios, José Calleja, Valentín García, Ramiro Morán, José María Suárez ....
De tal publicación no hemos encontrado ningún ejemplar -mucho menos la colección completa de tal periódico-, por lo que desconocemos quiénes eran sus articulistas -aunque se puede suponer que Florentino, Calleja, Valentín, etc. - y cuáles eran los temas -aunque es de suponer que fueran de carácter social y municipal-, pero sería muy importante para la Historia del Concejo de Aller recuperar los ejemplares que existieran. El periódico melquiadista "El Noroeste" alaba la publicación allerana en 1919. Y sabemos de su existencia por el permiso que solicita Florentino R. Palacios al Alcalde de Aller para publicarlo acogiéndose a la ley de imprenta.
(Si alguien sabe dónde se puede localizar algún ejemplar, por favor, póngase en contacto con nosotros)

La Mujer en la España Fascista

No era un decálogo, eran 18 normas de estricta observancia. (Sin más análisis o comentarios sobre el asunto). Cada cual extraiga las conclusiones que mejor le parezcan.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

El Cura de Cuérigo denuncia a un vecino por trabajar en domingo

El Cura de Cuérigo firma una denuncia contra el vecino de Cuérigo -Benjamín Fernández- por trabajar en domingo y días festivos. La fecha de tal denuncia la hace el domingo 14 de julio de 1940, poco después de tener un enfrentamiento verbal, en que le advertía de la prohibición en el Estado nacionalcatólico de que se faltase al respeto en el "día del Señor". En el ámbito rural, las gentes no pueden dejar de atender los animales, y de igual modo se aprovecha para en ese tiempo de descanso laboral en las minas para atender la huerta, y los miles de quehaceres que hubieran de realizar.



No parecía el cura José Gutiérrez González dispuesto a  pasar por alto semejante "blasfemia", y le denuncia al día siguiente de la aprobación Ley del descanso dominical franquista de 13 de julio de 1940 (El Reglamento es de 25 de enero de 1941, aunque otras disposiciones anteriores dictadas entre 1936 y 1939). El Alcalde de Aller -el fascista Faustino Fernández Gutiérrez- le impone al vecino de Cuérigo una multa de 25 pesetas.

martes, 16 de noviembre de 2010

José María Lombardía Legaspi

En el año 1934 ya era funcionario del Ayuntamiento de Aller y lo fue durante decenios -dirigiendo el Negociado de Quintas- hasta el punto de que todavía en el año 1972 hay documentos firmados por este funcionario. Funcionario durante la República y funcionario durante el franquismo. El DRFA (Documento para la Represión Fascista Aller) aparece formando parte de uno de los Comités del Frente Popular. Tal ha sido la confusión que produjo esta información que durante algún tiempo fue considerado por mí como republicano. Hasta que su hija -Carmen Lombardía- me aseguró que su padre estuvo preso en el Dueso hasta la "liberación de Asturias". Quedó aclarado que era un franquista. Supuse que había estado escondido hasta que fue Juzgado en Gijón por Tribunal Popular, pero la documentación hallada en los Fondos Documentales del Concejo de Aller nos dice que en noviembre de 1936 - cinco meses después de la sublevación militar- actúa como Secretario Accidental -el titular era José Luis Rico González, nombrado Magistrado en Gijón- en sustitución del que lo había sido hasta ese momento. En 1938 ya está de nuevo en el Ayuntamiento al servicio de los fascistas, y durante décadas en el Negociado de Quintas, justo el lugar por el que pasaban todos los jóvenes de todas las familias del Concejo, lo que permitía -siendo un Estado policial- realizar la ficha pertinente sobre cada uno.
Surgen varias preguntas sobre la biografía de Lombardía: ¿era republicano? ¿era adicto al Glorioso Movimiento Nacional? ¿cómo es que  fue Secretario Accidental del Ayuntamiento en noviembre de 1936 en la Gestora del Frente Popular siendo Alcalde Aquilino Vega?, ¿cómo es que figura en el documento DRFA formando parte de un comité del Frente Popular en Cabañaquinta? ¿por qué lo procesó el Tribunal de Justicia en Gijón y por qué fue encarcelado? ¿jugaba a ser republicano con la autoridades republicanas y luego servidor del fascismo en la dictadura franquista?¿era uno de los quintacolumnistas que había en el Concejo de Aller? ¿redactó él el Documento para la Represión Fascista en Aller?.

Fuera como fuera, anécdotas al margen, lo cierto es que fue un servidor del fascismo que en noviembre de 1936 actúa como Secretario del Ayuntamiento del Frente Popular -este dato es inapelable- y luego funcionario de Quintas -y en ocasiones varias Secretario accidental- en el Ayuntamiento de Aller hasta el final de la dictadura.
(Fijémonos en una detalle del texto autografiado de Lombardía, "lo hago constar para poner a salvo mi responsabilidad como Secretario Accidental de este Municipio". Lo que no es comprensible es que las autoridades -el Alcalde Aquilino Vega- no vieran que con esta apostilla pretendía salvarse fuera cual fuera el final de la guerra que habían provocado los militares fascistas). Parece ser que al final fue descubierto su doble juego y por eso lo procesaron en Gijón y lo encarcelaron en el Dueso. No lo fusilaron.

lunes, 15 de noviembre de 2010

Clotilde Fernández, una mujer allerana

Estos son los hijos/as de Gerardo Rodríguez y María Canela asesinados en Moreda por miembros del Sindicato Católico en su propia casa, "Bar los Gallegos", el 11 de abril de 1920. A las criaturas las recogió esta mujer de nombre Clotilde Fernández. ¿Hay en el Concejo de Aller algún descendiente de esta noble mujer que acogíó a los huérfanos de padre y madre? El Concejo y todos sus habitantes le debemos honores, y ello puede materializarse dando el nombre de una de las calles de Moreda a mujer tan generosa. El pasado y el presente están en ósmosis permanente.

Quiénes son los descendientes de Clotilde Fernández (de Moreda).