domingo, 29 de mayo de 2011

Desafectos a la Causa Nacional (11)

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Desafectos a la Causa Nacional (3)

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Desafectos a la Causa Nacional (2)

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Desafectos a la Causa Nacional en Aller

Los "desafectos"eran todas aquellas personas a quienes los fascistas consideraban enemigos, aunque no excesivamente peligrosos. Los grados de desafección a la "Causa Nacional" eran varios, yendo desde el indiferente (persona a la que no se la debía de perseguir sañudamente, pero a quien habría que mantener bajo control social, y a quien no se le acpetaba en ejercicio de determinados empleos privados o públicos); otro el "desafecto", a quien habría que aplicar algunos correctivos para que se "educara" en el nuevo pensamiento del Nuevo Estado, y a quien le estaba vedado el ejercicio de todo empleo público y que en el caso que nos ocupa, se le enviaría a las unidades militares más pensosas; y el "muy desafecto", cuya enemistad con el Nuevo Régimen era total y absoluta, aunque no podían probar que fuera objeto de un Consejo de Guerra.

Consultando las listas de los reemplazos de 1937 el funcionario fascista fue clasificando como Afectos al Régimen  y Desafectos  a quienes llamaban a filas fueran del reemplazo que fueran,  pues su participación en los campos de batalla no contaban como servicio militar para los franquistas (“quinta del biberón”). De este modo todos habrían de pasar por el tamiz del funcionario fascista -en el caso del concejo de Aller era el inefable José María Lombardia Legaspi, que ejerció como tal hasta 1972- y que clasificaba de modo arbitrario, pues su decisión dependía en muchos casos de la amistad o "favores" que tuviera con la familia del clasificado.



domingo, 1 de mayo de 2011

El cura falangista, párroco de Moreda, Demetrio Cabo

Cuando Mola dictó las Instrucciones para la represión de los "elementos rojos" en cada pueblo, contaba expresamente con la colaboración de los curas. Controlaban socialmente a la población, en sus libros parroquiales tenían a toda la población -una base de datos que informaba de la ascendencia y de la descendencia- , de la ideología de cada parroquiano.
Cuando los fascistas entraron en Aller llegaron los curas otra vez al Concejo, pues se habían sumado a la sublevación militar-fascista del 17 de julio, sólo uno volvió al Concejo -Santos Fernández de Santibáñez de Murias, y no lo mataron, pues el 25 de octubre de 1937 es nombrado Jefe de Falange del Valle del Río Negro-, pero otros pusieron tierra de por medio: Ramón Campal, Marcelino Ramos, Demetrio Cabo....
Siguiendo la consigna de Franco: "ni un niño sin pan, ni un hogar sin lumbre", se constituyó en el Concejo la Junta de Colocación Familiar, en cuyas dos primeras circulares ordenaban: 1) que se preguntara en la Iglesia en domingo de misa quiénes entre los que allí había podían acoger a niños huérfanos o desamparados (Según Demetrio Cabo: "en esta parroquia nadie se ha ofrecido para acoger a ningún niño"); 2) que se elaborara una lista de niños huérfanos y desamparados (Demetrio Cabo remite con fecha 30 de agosto de 1938 la siguiente contestación al Ayuntamiento: "En relación con las circulares recibidas de esa Junta con fecha 23 de Julio de 1938 debo manifestar a VD que en este archivo parroquial no hay elementos para confeccionar las listas de niños huérfanos y desamparados que se piden; y debido al excesivo número de habitantes de esta parroquia de San Martín de Moreda, nos es imposible contra mi deseo, el hacer con mi trabajo personal la citada relación de niños que de mí se solicita").

No tenía tiempo el cura Demetrio de hacer una lista de niños, pero sí tenía tiempo para hacer una lista de los "elementos rojos" en la parroquia y ponerla al servicio de la Guardia Civil y de la Casa España donde se hallaba la sede de Falange.  No tenía tiempo para una "labor caritativa t cristiana", pero sí tenía para dar conferencias a los falangistas, como la ofrecida con el título "El espíritu religioso de la Falange" el 29 de octubre de 1938.
La connivencia entre el fascismo y el catolicismo dio un carácter propio al régimen implantado durante 40 años. El Fascismo- Católico, cuyo trasunto sería el Nacionalcatolicismo, tenía por objeto someter a la población, no sólo a los dictados  de los militares y falangistas, sino también a los curas, cuyo papel esencial era dar cuerpo a la argamasa del Nuevo Estado.


lunes, 25 de abril de 2011

Memoria Franquista, Crucif¡jos y la Academia Aller

Uno de los motivos que nos llevó a extender el estudio sobre la represión fascista en Aller  más allá de los límites administrativos del Concejo es que los propios fascistas extendieron esa represión a Santa Cruz y Ujo-Taruelo. Bustiello era el centro neurálgico de los "católicos", para mayor inri en su plaza -frente a la iglesia- hay un monumento al marqués de Comillas en que se citan a los mineros de Aller. Bustiello sigue siendo ese emporio fascista y no pierden la ocasión ni el tiempo, y el 17 de noviembre de 1937, pocos días después de ocupar un concejo que no había sido derrotado ni vencido en la batalla, los fascistas celebran una "misa solemne del funeral por los sindicalistas católicos, de sus familiares, y de los falangistas asesinados por los rojos". Pocos días tardan en celebrar en memoria de los fascistas muertos defendiendo una dictadura inane y criminal. Mucho más tardarán los "rojos" en ver que su memoria en defensa de la democracia y de la libertad es reivindicada por sus nietos 70 años años después.

La Academia Aller, lugar en que se formaron no pocos alleranos, antes y durante la República -no tienen empacho alguno en solicitar subvenciones al Ayuntamiento republicano-, ahora serán los más encendidos valedores del nuevo ideario ideológico que impone el GLORIOSO MOVIMIENTO NACIONAL.

Los crucifijos vuelven a las escuelas. El Nacionalcatolicismo -versión española del Nacionalsocialismo alemán- será uno de los pilares en que se sustentará el nuevo régimen fascista. Es la religión católica la argamasa que unirá las piezas de una sociedad que ahora se encuentra domeñada y sometida al terror de la dictadura militar-fascista. Los retratos del Caudillo y de José Antonio de Primo de Rivera- el Ausente- flanquearán un crucifijo, y entre cánticos fascistas -"Prietas las filas...", "De Isabel y Fernando el espíritu impera..., "Cara al sol con la camisa nueva..." - y rezos diarios se irán conformando dos generaciones de españoles que se encargarán de aplastar cuanto suene a laicismo o reclamación social.

El descanso dominical- el Día del Señor- se tenía que respetar a rajatabla. Era obligatoria la asistencia a la misa dominical -aunque alguno disimulara su inasistencia entre el anomimato- y desde luego de ningún modo se podía realizar un solo trabajo que ofendiera al Señor -le ofendían todos-, de este modo aquello que combatían con tanto denuedo -el judaísmo y el respeto al sabat- era defendido en su esencia.  Aún se recuerda que en los años 60 -25 años después de implantada la dictadura- algún minero con la necesidad de hacer algún trabajo doméstico ponía a sus hijos a vigilar por si venían los civiles. No era una reprimenda, era una multa que supondria una merma importante de su exiguo salario.

Cuando en la actualidad -2011- algunos consideran excesivo la reivindicación de la MEMORIA HISTÓRICA de quienes defendieron la libertad y la legalidad constitucional, resulta sangrante y ofensivo, pues a la postre esos mismos han reverenciado a los suyos- los que lucharon por la dictadura fascista- inmediatamente, sin pérdida de tiempo, y con toda la parafernalia fascista y católica. Misa. Cánticos. Entierros reales o ficticios. Exhumaciones. Construcción de mausoleos -como el que hay en el cementerio de Moreda. Funerales solemnes. Procesiones de ataúdes y cadáveres. Esto no les parece a los  neofacistas españoles de hoy excesivo -"es de ley", dicen-, mientras que gritan y despotrican por que se recuerde -con placas o monolitos- a los que dieron su vida por la libertad.