- De los comunistas dijo la vecina. Vienen, se llevan la vaca y ya nos podemos olvidar. Son unos ladrones. Desde que gobierna el Frente Popular no hacen otra cosa más que robar, y todavía más desde que se produjo el Movimiento del Ejército Liberador.
Esta afirmación aún se puede oír entre los más viejos del lugar. Todavía se oyen las quejas de quienes tenían vacas o terneras y las escondían, bien porque temieran que no se las iban a pagar, o bien porque pensaban que si el pueblo se moría de hambre el Ejército Liberador contaría con más apoyos en el Concejo de Aller.
Lo cierto es que se pagaban todas las reses que por los comités de abastecimientos se incautaban para el abastecimiento -valga la redundancia- de la población. Quien pagaba los libramientos -buena parte de ellos ubicados en el Archivo de Aller- era el Consejero Municipal León González.
Me dirijo a todos los hombres y mujeres de Aller que quieran aportar fotos, documentos, y MEMORIA, sobre los perseguidos por el fascismo.
jueves, 23 de junio de 2011
domingo, 29 de mayo de 2011
Desafectos a la Causa Nacional en Aller
Los "desafectos"eran todas aquellas personas a quienes los fascistas consideraban enemigos, aunque no excesivamente peligrosos. Los grados de desafección a la "Causa Nacional" eran varios, yendo desde el indiferente (persona a la que no se la debía de perseguir sañudamente, pero a quien habría que mantener bajo control social, y a quien no se le acpetaba en ejercicio de determinados empleos privados o públicos); otro el "desafecto", a quien habría que aplicar algunos correctivos para que se "educara" en el nuevo pensamiento del Nuevo Estado, y a quien le estaba vedado el ejercicio de todo empleo público y que en el caso que nos ocupa, se le enviaría a las unidades militares más pensosas; y el "muy desafecto", cuya enemistad con el Nuevo Régimen era total y absoluta, aunque no podían probar que fuera objeto de un Consejo de Guerra.
Consultando las listas de los reemplazos de 1937 el funcionario fascista fue clasificando como Afectos al Régimen y Desafectos a quienes llamaban a filas fueran del reemplazo que fueran, pues su participación en los campos de batalla no contaban como servicio militar para los franquistas (“quinta del biberón”). De este modo todos habrían de pasar por el tamiz del funcionario fascista -en el caso del concejo de Aller era el inefable José María Lombardia Legaspi, que ejerció como tal hasta 1972- y que clasificaba de modo arbitrario, pues su decisión dependía en muchos casos de la amistad o "favores" que tuviera con la familia del clasificado.
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